Tras no escuchar a nadie y sentirse en el vacío, nuestro personaje se adentra en lo más profundo de su ser, un interior vacío y oscuro. Darío no encontraba aquello que calmara sus ansias de querer terminar con todo. El frío viento cortaba su nariz en aquel crudo invierno, la azotea mostraba una vista espectacular, un atardecer capaz de alegrar hasta el más oscuro sentimiento; sin embargo, Darío no era capaz de percibir eso, pues su necedad de seguir cegado ante aquel cruel momento no le permitía encontrar la solución.
Todo parecía perdido, hasta que una peculiar criatura apareció ante su vacía mirada. Sus alas extendidas fijaron la atención de Darío, con un rojo tan brillante como aquella sed de venganza que invadía su interior. Con una cola negra que extendía un trazo espectacular en el aire, simulaba aquel camino de desesperación en el cual se sentía atrapado Darío. La singular criatura fijaba una mirada profunda y temperante, sin embargo, era capaz de representar aquella poca esperanza que toda persona necesitaba.
Fue ahí cuando Darío se dio cuenta de que no todo se encontraba perdido, que ante aquella situación la cual el sentía perdida, había un poco de esperanza, la cual se representaba ante la mejor creación que la vida y a naturaleza le pudieron presentar...El vuelo en la vida misma!
